Escucha:
Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. (Jeremías 18:3-4)
Piensa:
Jeremías observó una escena conocida: un alfarero trabajando sobre la rueda. Cuando la vasija se deformó, el artesano no fingió que estaba terminada ni arrojó el barro sin más. Lo trabajó de nuevo y le dio otra forma. Dios usó aquella imagen para hablar a un pueblo que necesitaba escuchar Su corrección y volver de sus malos caminos.
Este pasaje no enseña que cada dolor sea una señal de que Dios nos está rompiendo. Sí nos recuerda que Él tiene autoridad para confrontarnos y que una vida mal encaminada no tiene por qué permanecer igual. En Sus manos, reconocer un error puede convertirse en el comienzo de una obediencia nueva.
A veces defendemos una forma que ya no sirve. Mantenemos una costumbre dañina porque siempre hemos actuado así, insistimos en un plan que alimenta nuestro orgullo o llamamos “carácter” a una actitud que hiere. Dejarse corregir puede sentirse incómodo, porque exige admitir que algo necesita cambiar. Pero la corrección de Dios no busca preservar nuestras apariencias; busca formar en nosotros lo que es bueno y verdadero.
Piensa en un área concreta que se ha deformado: tu manera de hablar en casa, el uso de tu tiempo, una relación que descuidas o una decisión que sigues justificando. No necesitas ocultarla ni arreglarla solo. Preséntala a Dios, escucha lo que Su Palabra muestra y acepta los cambios necesarios. El barro seguía en las manos del alfarero. Del mismo modo, una falla reconocida no tiene que ser el final de tu historia.
Ora:
Señor, dame un corazón dispuesto a recibir Tu corrección. Muéstrame con claridad lo que se ha torcido en mis hábitos, palabras y decisiones. Líbrame de defender mi orgullo o de confundir terquedad con firmeza. Cuando necesite cambiar de rumbo, ayúdame a obedecer con humildad y a reparar el daño que esté a mi alcance. No permitas que mis errores me lleven a esconderme de Ti. Trabaja en mí con paciencia y forma una vida más íntegra, útil y sensible a Tu voz.