Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:5)
Jesús, no quiero vivir dependiendo solamente de mi esfuerzo. Enséñame a permanecer unido a Ti mientras trabajo, decido y atiendo mis responsabilidades. Que la oración y Tu Palabra no sean actividades aisladas, sino el lugar al que vuelvo durante el día. Corrige en mí la prisa por mostrar resultados y forma un fruto que nazca de Tu vida: paciencia, obediencia y amor sincero. Cuando me sienta autosuficiente o agotado, recuérdame que necesito Tu presencia para hacer lo que realmente tiene valor.