Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Eclesiastés 3:1)
Señor, ayúdame a reconocer el tiempo que estoy viviendo sin compararlo con el de otras personas. Dame paciencia para esperar lo que todavía no llega y valentía para actuar cuando sea el momento. Enséñame a soltar etapas que han terminado sin despreciar lo que aprendí en ellas. Que no fuerce puertas por impaciencia ni deje pasar oportunidades por temor. Hoy quiero ocuparme con fidelidad de lo que corresponde a esta temporada, confiando en que Tú sigues presente mientras cambian mis circunstancias.