En el día que temo, Yo en ti confío. (Salmos 56:3)
Señor, hoy me cuesta reconocer que tengo miedo. Hay asuntos que no sé cómo resolver y mi mente imagina lo peor antes de que ocurra. Quiero hablarte de eso con sinceridad, sin fingir una seguridad que no siento. Ayúdame a hacer lo que me corresponde hoy y a pedir ayuda cuando la necesite. Si el temor vuelve, recuérdame que puedo acudir a ti una y otra vez. Sostén mi confianza mientras atravieso este día, incluso si todavía no veo una respuesta.