El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. (Salmos 147:3)
Señor, cargo heridas profundas que no he permitido que sanen. He guardado resentimiento, dolor y amargura, creyendo que el tiempo lo curaría todo. Pero solo Tú puedes sanar verdaderamente mi corazón quebrantado. Toca esas áreas lastimadas de mi vida, venda mis heridas con Tu amor y Tu gracia. Ayúdame a soltar el pasado, a perdonar como Tú me has perdonado, y a encontrar restauración completa en Tu presencia.