03 de Octubre: Intentarlo De Otra Manera

Escucha:

Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. (Juan 21:6)

Piensa:

Pedro y otros discípulos habían pasado la noche pescando sin obtener nada. No eran principiantes. Conocían el lago, las redes y las horas adecuadas para trabajar. Cuando amaneció, estaban cansados y regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, Jesús les indicó que echaran la red al otro lado de la barca.

La instrucción parecía sencilla, quizá demasiado sencilla para hombres que ya lo habían intentado durante horas. Podrían haber respondido que no valía la pena, que conocían mejor su oficio o que primero necesitaban descansar. En cambio, movieron la red. El cambio no exigía otra barca ni nuevas herramientas; exigía escuchar y probar de una manera distinta.

Después de un fracaso es fácil repetir el mismo procedimiento con más fuerza, o abandonar por completo. Este relato deja espacio para una tercera opción: detenerse, escuchar y revisar cómo estamos actuando. Tal vez el problema no sea la falta de esfuerzo, sino una conversación que seguimos abordando con el mismo tono, una tarea organizada de una forma que ya no funciona o un consejo que descartamos demasiado rápido.

Intentarlo de otra manera no garantiza que cada proyecto dará el resultado que deseamos. El pasaje tampoco convierte cualquier impulso en dirección de Dios. Los discípulos reconocieron una voz conocida y respondieron a ella. Por eso necesitamos contrastar nuestras decisiones con la Palabra, buscar consejo sensato y observar con honestidad qué debe cambiar.

Si llevas tiempo frente a una red vacía, no tomes el cansancio como la única voz. Antes de rendirte o insistir igual, pregunta qué ajuste responsable puedes hacer hoy.

Ora:

Señor, tú conoces el esfuerzo que he hecho y el cansancio que me dejan los resultados que no llegaron. Ayúdame a escucharte sin orgullo y a revisar mis métodos con honestidad. Dame discernimiento para saber qué debo cambiar, qué debo mantener y qué necesito dejar. Que mi siguiente intento nazca de la obediencia y no de la desesperación.

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