25 de Enero: La Importancia de la Espera

Escucha:

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos” (Salmos 40:1-2).

Piensa:

La espera es quizás una de las disciplinas más difíciles en la vida moderna, donde todo lo queremos al instante. Cuando oramos y no vemos resultados inmediatos, la frustración y la duda suelen aparecer. ¿Me habrá escuchado Dios? ¿Se habrá olvidado de mí? Sin embargo, el salmista nos habla de una espera activa: «Pacientemente esperé». No es una espera pasiva o resignada, sino una llena de confianza. El tiempo de espera no es tiempo perdido; es tiempo de preparación. Mientras esperamos, Dios está trabajando en nuestro carácter, fortaleciendo nuestra fe y alineando las circunstancias.

Dios no llega tarde ni temprano, llega justo a tiempo. Él tiene el poder de sacarnos de la desesperación más profunda y darnos estabilidad («poner los pies sobre peña»). La clave no está en la rapidez de la respuesta, sino en la fidelidad de Aquel a quien esperamos.

Ora:

Dios mío, confieso que a veces me desespero cuando no veo Tu respuesta inmediata. Enséñame a esperar con paciencia y fe, confiando en que Tú me escuchas. Gracias porque sé que me sacarás de cualquier angustia y afirmarás mis pasos. Hoy decido confiar en Tu tiempo perfecto y no en mi propia prisa. Amén.

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